viernes, 4 de marzo de 2011

Bienvenidos al mundo del desempleo

Vale que en algunos casos es una elección, y en esos casos hasta se disfruta del tiempo que te otorga no tener un trabajo por el que levantarse por la mañana y demás... pero cuando es por imposición y encima no tienes ningún tipo de subvención, es como si te hubiesen puesto la cuerda al cuello, y estas todo el tiempo contando los segundos para que ese buen hombre retire la tabla de tus pies y pierdas el aliento: tu último aliento.
Sí, ese es el sentimiento que tiene un parado viendo como salen los euros de su cuenta bancaria... yo tengo esa sensación desde hace algo más de un año. Y sigo sin acostumbrarme. 
Es cierto que durante este año han ido pasando cosas, que han hecho que la tabla no se desplome bajo mis pies, siempre en el último minuto, cuando las gotas de sudor resbalan por mi frente, parece que ocurre un milagro y la cifra de mi cuenta corriente vuelve a subir un poco... ese poco que me da esperanzas para seguir adelante.
Es triste tener que depender de los demás, pero es un hecho que el ser humano es un animal social, y ello nos da la facilidad de estar rodeados de gente que en mayor o menor medida nos quiere y estan dispuestos a echarnos una mano cuando nos ven en esta situación... es humillante, es triste pero a la vez nos otorga esperanza que siga habiendo gente que nos tienda la mano, y mucho más cuando no piden nada a cambio.
Me cuesta acostumbrarme a la vida de desempleada, y más cuando eres una persona activa, el problema de estar desempleado es que sin dinero esta sociedad no te ofrece demasiado. Claro que puedes hacer cosas, pero todo tiene un límite.
¿Y dónde estará el mio? no lo sé, cierto que ahora veo las cosas diferentes que hace un año, pero eso no quita para que me cuestione cómo aparecera mi límite. Claramente, cuando ese buen hombre quite la tabla que hay bajo mis pies.

Que paseis un buen día y disfrutad del trabajo aquellos que lo tengais.